Posts tagged ‘películas’

Balance cinematográfico del fin de semana

Como he visto demasiadas pelis este fin de semana como para hacer un comentario detallado de cada una, os cuento unas cuantas impresiones rápidas sobre ellas.

 El jueves noche, tocó sesión doble en el D’Or, el único cine de reestreno que queda en Valencia. La cosa empezó con La ola (Die Welle, 2008), la peli sobre un profesor de instituto que, para mostrar a sus alumnos que sería posible que un fenómeno como el de la Alemania nazi se repitiera hoy en día, organiza un experimento de grupo autocrático en su clase. El experimento «triunfa» y los chavales verán de primera mano hasta qué punto es fácil manipular a las personas para que sean capaces de sacrificar al individuo en aras del grupo. Esta reflexión sobre la tensa relación entre individuo y grupo me pareció de lo más interesante de la película: en una sociedad que potencia el aislamiento y el egoísmo, soluciones de tipo autocrático que potencian el sentido de pertenencia al grupo aportan sin duda algo curativo a los más desorientados; por otra parte, la resistencia a entregarse al grupo, ¿es reivindicación de la individualidad o puro egoísmo? Temas secundarios también interesantes: educación, papel del profesor, etc. Algo dispersa en ocasiones, con altibajos en el ritmo. Quizá un final demasiado truculento.  

diewellebd1

Después, El curioso caso de Benjamin Button. Mejor de lo que me esperaba: a pesar de las dos horas y tres cuartos, consigue mantener un ritmo aceptable y una expectativa en el espectador. Resuelve bastante bien el problema de la verosimilitud. Como puntos negativos, los típicos de cierto cine actual: poca capacidad de síntesis, algunos personajes secundarios poco perfilados, a veces poca claridad en cuanto a las motivaciones de los personajes, cierta estética «de anuncio» en ocasiones.  

270pxbenjaminbuttonqi6

Ya en casa, un par de westerns, el género que más me apetece en la actualidad. El viernes, El último tren de Gun Hill, una pequeña obra maestra de John Sturges (el de Los siete magníficos, entre otras), con Kirk Douglas y Anthony Quinn. La película se construye sobre la relación de amistad-antagonismo entre los personajes de esos dos actores. Como en toda tragedia, cada uno de ellos actúa hasta las últimas consecuencias de acuerdo con su deber -en el caso de Douglas, como marido; en el de Quinn, como padre: el objetivo de cada uno solo puede llevarse a cabo anulando al del otro. Imprescindible -como diría un crítico profesional.

gun-hill1

El sábado, El jinete pálido, el western dirigido y protagonizado en 1985 por Clint Eastwood, que abrió el camino del nuevo western, tras unos años en que el género parecía agotado. A pesar de algunos puntos algo negativos -sobre todo la fotografía propia de telefilme y algunos diálogos no demasiado brillantes, por lo menos en la versión doblada que vi-, la peli es recomendable, si bien no me parece tan «obra maestra» como he leído en comentarios por ahí. El personaje de El predicador (Eastwood)  entrará a formar parte de la mitología personal de cualquier aficionado al western que la vea. El argumento repite un esquema habitual en el western, con un ejemplo clásico en Raíces profundas de George Stevens, a la que sigue muy de cerca: un grupo de personajes humildes se engrenta a la voracidad de un magnate que pretende expulsarlos del lugar en que viven para expandir su negocio, en este caso minero. En este contexto, un misterioso personaje, a la vez predicador y pistolero, aparecerá para ayudarlos. Bastantes toques religiosos en la cinta. No quiero destrozarle a nadie la peli, pero digamos que la naturaleza del misterioso Predicador no está clara. Eastwood antológico como siempre en su papel de hombre duro.

palerider460

Anuncios

4 mayo 2009 at 12:39 pm 1 comentario

The Proposition

El sábado por la noche fuimos a la filmoteca a ver The Proposition, una peli de 2005 dirigida por John Hillcoat, con guión del músico australiano Nick Cave. Como soy seguidor de la música de Cave, he de reconocer que iba predispuesto positivamente hacia la peli, por lo que no sé si mi opinión sobre ella será suficientemente objetiva. Pero, si nos quitan el derecho y el placer de entusiasmarnos con lo que nos gusta, ¿qué nos queda? ¿no?

image3

 

Pues el caso es que la peli efectivamente me ha entusiasmado. Es una especie de western situado en la Australia colonial. Con el telón de fondo de las matanzas de aborígenes perpetradas por el ejército británico, la cinta cuenta la historia del capitán Stanley, oficial de la policía colonial destacada en una más que sórdida aldea de la llanura australiana, que anda tras los pasos de la banda de los hermanos Burns, culpables del salvaje asesinato de un matrimonio de colonos y la violación de la esposa. Stanley consigue capturar a dos de los hermanos, Charlie [a la izquierda en el fotograma de arriba] y el casi adolescente Mickey, pero decide hacerle una proposición al primero para lograr atrapar al jefe de la banda, el hermano mayor, Arthur [a la derecha en el fotograma de arriba], una especie de psicópata sanguinario que se extasía ante las puestas de sol sin que eso le impida degollar a un hombre con deleite.  Stanley propone a Charlie dejarle en libertad para que busque y mate a su hermano, en un plazo de nueve días. Si no lo hace, el hermano pequeño, apenas un niño, para el que Charlie supone lo más parecido a un padre que tiene, será ejecutado. Charlie acepta la proposición.

A partir de aquí, surgen dos hilos narrativos principales, el de la búsqueda de Arthur por parte de su hermano y el del capitán Stanley, que debe enfrentarse a la estupidez y maldad de sus subordinados, a la presunción y la inquina de un funcionario colonial y a la mirada de su esposa, una mujer que ha dejado atrás Inglaterra para seguir a su marido a estas tierras inhóspitas, donde la sostiene el amor que siente por él.

image2

El núcleo de la peli reside, pues, en ambos personajes, el capitán Stanley y Charlie Burns. El primero, decidido a «civilizar esta tierra», como dice varias veces, aunque esto le cueste lo único bueno que tiene en su vida, el amor de su esposa. El segundo, viviendo la disyuntiva de salvar a su hermano pequeño, para quien él es lo más parecido que tiene a un padre, y para lo cual tendrá que violar el código de la familia, o mantenerse fiel a él.

Y todo esto, como decía, en  medio de la nada, en un remedo de sociedad trufada por la barbarie, el embrutecimiento y la degradación más absolutas. En ese sentido la película no hace concesiones: la brutalidad de los Burns se ofrece en toda su crudeza, sin paliativos ni justificaciones -en particular en la recta final de la cinta, poco apta para estómagos delicados- pero también la de los británicos que persiguen al asesino de un matrimonio blanco mientras dan órdenes de exterminar a poblados enteros de aborígenes. La cinta abunda en escenas violentas, sangrientas, tratadas de manera estilizada pero cruda (algunas personas en la filmo se tapaban la cara con la programación para no ver según qué cosas).

9_theproposition_2

Si a esto le añadimos una fotografía muy cuidada, con un tratamiento poético -en el sentido menos banal- del paisaje, el árido paisaje australiano, que actúa como trasunto de la barbarie de los personajes; un buen ritmo narrativo, diálogos concisos y cargados de sentido, y una música a cargo también de Cave, el resultado es una película más que recomendable, una pequeña joya de western contemporáneo.

27 abril 2009 at 2:47 pm 3 comentarios

Luz, cámara, silencio

Aprovechando la postración forzosa en que me tiene una contractura que me ha dado en la espalda, he visto esta mañana Luz silenciosa, una peli de Carlos Reygadas que J. me regaló con ocasión de mi último cumpleaños y que imperdonablemente aún no había visto. En lo que sigue, perdonadme si mi redacción deja que desear, pero es que la espalda me está matando…

La peli se sitúa en México, aunque ahí acaba todo lo hispano de la historia: los personajes son miembros de una comunidad menonita -uno de los grupos surgidos del anabaptismo medieval, como los amish– y hablan en plautdietsch, una especie de dialecto del bajo alemán  que los menonitas han conservado en los distintos lugares donde se han asentado.

La anécdota de la película es decididamente mínima: Johann es un sencillo y bondadoso padre de familia en una comunidad menonita del estado de Chihuahua que está  cometiendo adulterio con otra mujer de la comunidad. Esther, la mujer de Johann, lo sabe. En unas pocas y largas escenas estilisticamente muy cuidadas, vamos viendo cómo Johan intenta encontrar una resolución para su conflicto: seguir con su esposa o empezar una nueva vida con Marianne. Las conversaciones con su amigo y con su propio padre, que además es predicador, sitúan la historia en el marco de la pequeña y cerrada comunidad menonita. Tras un encuentro amoroso con Marianne, ambos deciden que deben dejar de verse, porque la paz es más fuerte que el amor. Poco después, mientras viajan en coche, Johann le confiesa a su esposa ese última encuentro con Marianne. Esther baja del coche, bajo una fuerte lluvia, arranca a llorar al pie de un árbol y muere. La película acaba con la escena del velatorio y el “encuentro” entre ambas mujeres.

luz-silenciosa-reygadas-370x270

Desde el punto de vista formal, los primeros nombres que vienen a la mente son los de Bergman o Dreyer, y es que la película se inserta con claridad en una poética que podríamos llamar escandinava, una poética del silencio, un silencio de Dios que aquí, a diferencia de lo que pasa en muchas películas de Bergman y a pesar de la coartada religiosa de los personajes menonitas, no apunta tanto a interrogantes religiosos como puramente humanos -al menos tal como yo lo he visto. A este clima de silencio y pureza nórdicos contribuye, claro, la “extraña” lengua en que se expresan los personajes, que resuena en nuestros oidos con la belleza de lo ajeno, como el sueco de Bergman, y contribuye a crear extrañamiento. aunque más que la lengua en sí, lo definitivo sea lo concentrado de los diálogos, escasos pero que, como en el cine de Bergman, son siempre concisos, elusivos, pronunciados sin mirarse a los ojos pero que a la vez desnudan, diálogos en que cada personaje parece proseguir un interminable monólogo personal. La sombra de Bergman también se hace patente en la escena final que trae a la mente Gritos y susurros.

Otro claro referente de Luz silenciosa, en cuanto a esta poética que torpemente intento sintetizar, podría ser Sacrificio de Tarkovski, una peli de la que Raúl podría hablar mucho mejor que yo. Las relaciono no tanto en lo temático cuanto en ese estilo tan luterano en cuanto a la estética o el tratamiento del diálogo o en la presencia callada de los niños.

luz-silenciosa_imagen1630

 

Dejando de lado la pedantería de las referencias, queda lo más difícil de explicar: por qué Luz silenciosa me ha parecido una gran película. El preciosismo austero de su puesta en escena, el tratamiento del paisaje, la sensación de que cada plano, cada segundo de la cinta está cuidado, trabajado con amor al cine y respeto para el espectador son tal vez motivos que pueden aducirse, aunque como dice Savater en realidad no se trata de que las ciertas cosas nos gusten por unos motivos sino que más bien buscamos razones para justificar lo que nos gusta porque sí.

15 marzo 2009 at 10:55 pm Deja un comentario


Entradas recientes

Mi cuenta en Rate Your Music

Blog Stats

  • 4,668 hits